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El niño 44: sangre en la nieve

  • Periodista: Eugenia Almeida
  • Publicada en: La voz del interior,

Moscú, 1953. En las vías del tren aparece el cadáver destrozado de un niño de 4 años. Su familia dice que ha sido asesinado. El gobierno necesita que sea un accidente: en la Rusia de Stalin no existen ese tipo de crímenes, la Revolución los ha hecho imposibles. Algo así sólo puede ocurrir en la decadencia del sistema capitalista. Leo Stepánovich Demídov, miembro del Departamento de Seguridad del Estado, es enviado a informarle a la familia el resultado de una investigación que confirma esa teoría. 

Demídov, ferviente defensor del régimen, aceptará ver y hacer cosas terribles en nombre de lo que considera un bien mayor. Detenciones masivas, tortura, asesinato. Tareas cotidianas de la policía secreta. Sin embargo, su compromiso será puesto en cuestión y se le ordenará seguir a su propia esposa, sospechada de “actividades antisoviéticas”. La estructura comienza una lenta implosión. Demídov abre los ojos y ve el otro lado; lo que implica convertirse en presa del sistema en el que, hasta ahora, ha trabajado como predador. Aunque salva la vida por la confusión que trae la muerte de Stalin, es castigado, degradado y enviado a una pequeña población alejada de la capital. Allí se encontrará con muertes muy similares a la que tuvo que investigar en Moscú y descubrirá las huellas de un asesino serial.

Mucho más que un policial, El niño 44 es una novela que muestra los lazos que los poderes políticos lanzan sobre los individuos para obligarlos a aceptar sus mandatos y a olvidar que son los gestos de sumisión o de rebeldía los que construyen el mundo. El ambiente que pinta Smith no por conocido deja de ser escalofriante. La policía secreta trabaja con una lógica basada en el terror. La culpabilidad surge en el mismo momento que la sospecha y se invierte el principio de inocencia: todos son culpables hasta que se demuestre lo contrario. La única prueba necesaria es la confesión; la herramienta es la tortura. El horror no está sólo en las salas de interrogatorio. Está en las calles, en las escuelas, en lo que aprenden los niños, en lo que se dicen entre sí los vecinos. Un mundo en el que la paranoia es “una virtud que entrenar y cultivar”; una habilidad indispensable para la supervivencia.

Tom Rob Smith nació en Londres en 1979. El niño 44 es su primera novela. Traducida a 37 idiomas, fue elegida como “uno de los cien mejores thrillers” de todos los tiempos. Es interesante destacar que parte de la novela está inspirada en la figura de Andréi Chikatilo, “el carnicero de Rostov”. El acierto de Smith es haber trasladado esos hechos a una de las épocas más tenebrosas de la historia europea.