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Arte y política en la cultura impresa

  • Periodista:
  • Publicada en: Página 12,

Las imágenes en los libros y revistas son una puerta de entrada al sentido de los textos que las acompañan. Atrapan la atención, estimulan la imaginación y, a veces, la lectura. El avance inexorable de la imagen impresa es buen ejemplo de esa fascinación inmediata que ejercen las ilustraciones para quien recorre las páginas de los diarios u hojea las revistas. Basta comparar los periódicos en formato sábana del siglo XIX, con columnas tan apretadas que apenas se distinguen algunos titulares ligeramente más grandes, con la primera plana de los diarios de la actualidad. Entre ambos extremos de un arco temporal tan vasto discurre la historia de la tecnología que posibilitó la reproducción de imágenes en cantidad creciente y con mayor nivel de calidad. Pero también la valoración de la imagen en cuanto a sus funciones, y, en consecuencia, a la multiplicidad de efectos causados en los lectores, fue variando a través del tiempo, desde el mero acompañamiento del texto (funciones puramente ornamentales o decorativas) como información que cobra la forma de pedagogía visual sobre diversos temas (por ejemplo, en cuestiones relativas al género), en la transmisión de mensajes políticos hasta el conocimiento de obras artísticas lejanas en el tiempo y en el espacio, en la captación de consumidores a través de la publicidad o en la incitación a la risa mediante las tiras cómicas.

 

Se ha insistido en la expansión inusitada de las imágenes en la pos modernidad –Román Gubern habla de “iconósfera contemporánea” en su libro La mirada opulenta–, posible gracias al desarrollo continuo de los medios audiovisuales, relativizando la enorme producción y circulación de las imágenes en el pasado. La idea de la masificación de la imagen es también aplicable al contexto de las primeras décadas del siglo XX, con las ineludibles restricciones que implica pensar en términos de una sociedad pretelevisiva y previa a la aparición de Internet. Un interesante ejercicio de imaginación sería intentar reconstruir la relación con la imagen (impresa en su mayoría) que un hombre medio podía mantener durante una jornada completa en cualquier gran ciudad en los años veinte y treinta: recibir la postal de un amigo, atender a los afiches publicitarios o políticos en la calle o en el subte, reparar en las fotografías del diario antes de leer la noticia y divertirse con la sarcástica caricatura de algún político o con la tira cómica, ver el noticiero en el cine antes de la película y finalmente hojear el álbum fotográfico familiar u ordenar el de la colección de estampillas. Si se tratase de una dama, podríamos imaginarla mirando las numerosas revistas que le están especialmente dedicadas, reparando en las figuras de los vestidos de moda, los retratos de las admiradas estrellas del star system o en la fotografía del plato terminado según las indicaciones de la receta.

 

Este libro continúa el trabajo del grupo de investigadores, tesistas y becarios que abordamos el estudio de la relación palabra/imagen en dia rios, revistas y otros soportes, imbricados en nuestra historia cultural. En 2009, publicamos Impresiones porteñas. Imagen y palabra en la historia cultural de Buenos Aires, y éste se sitúa en el mismo horizonte de intereses y perspectivas de abordaje de la cuestión. En esta ocasión hemos ampliado el espectro, no limitándonos solamente a publicaciones de Buenos Aires e incluyendo algunas de la ciudad de Rosario y otras producidas en Europa, pero claramente vinculadas al ámbito latinoamericano y que circularon en la Argentina. (...)

 

El libro se articula en torno de dos núcleos: el conjunto de ensayos que indaga en los usos políticos de la imagen y aquéllos cuyo objeto son algunas publicaciones pertenecientes a la esfera artística y literaria.

 

En Impresos para el cuerpo. El discurso visual del rosismo y sus inscripciones en la construcción de la apariencia, Marcelo Marino analiza el impacto de la técnica litográfica y otros procedimientos de grabado en la circulación de ideas políticas a mediados del siglo XIX. Pero no se trata en este caso de la impresión sobre papel –periódicos o grabado–, sino del estampado sobre un conjunto de accesorios de vestir.

 

Los distintivos de adhesión al régimen, como la divisa federal o cinta punzó, portadores de lemas laudatorios al gobierno y condenatorios del antirrosismo, fueron también vehículos de imposición del discurso del régimen y de control de la oposición. La indagación en las relaciones entre la imagen impresa, la indumentaria y la política durante los gobiernos de Rosas planteada por el autor constituyen una novedosa y poco frecuentada vía de análisis en la historiografía del período, a saber, la construcción del ser federal mediante su inscripción en los cuerpos y en los gestos.

 

La tradicional litografía, junto a las novedosas técnicas de la cromo litografía y fototipia, posibilitaron hacia principios del siglo pasado la reproducción de objetos, obras artísticas y fotografías de la calidad que ostentan dos publicaciones promovidas por Adolfo P. Carranza desde la dirección del Museo Histórico Nacional. Georgina Gluzman aborda en Imaginar la nación, ilustrar el futuro. Ilustración Histórica Argentina e Ilustración Histórica en la configuración de una visualidad para la Argentina el análisis material de estas publicaciones, al tiempo que examina el papel que desempeñaron en la construcción del imaginario nacional en las puertas del festejo del Centenario, postulando incluso a Carranza como agente activo en la creación de ese imaginario. Tanto la Ilustración Histórica como la Ilustración Histórica Argentina compartieron objetivos y características gráficas, otorgándoles ambas un papel central a la imagen. (...)

 

Georgina Gluzman, juntamente con Julia Ariza, abordan otra faceta de la creciente actividad femenina en el espacio público a fines de siglo XIX: el periodismo. Se trata de la revista que la escritora peruana Clorinda Matto de Turner edita en Buenos Aires –Búcaro Americano. Periódico de las familias (18961908)–, que prosigue la línea editorial ya emprendida en su país natal. Ariza y Gluzman examinan la función de las imágenes de “mujeres virtuosas e ilustradas”, grabados y fotografías reproducidos con las más refinadas técnicas de impresión de la época, en consonancia con el proyecto modernizador sostenido por la directora. Los retratos, entre los que se contaban el de Cecilia Grierson y Leonor Tezanos Pinto de Uriburu, entre otras feministas activas, aunaban las recatadas apariencias de las damas con el ejemplar comportamiento y modelo de virtud, características siempre exaltadas en los pedagógicos textos adyacentes. (...)

 

“De la libertad al infierno”: atinada expresión para describir un capítulo de nuestra historia reciente, el que se despliega entre 1972, cuando el regreso de Juan Perón al país se perfilaba como una realidad, y 1976, cuando la dictadura puso fin al gobierno de su esposa, Isabel Martínez. Mara Burkart recorre esos años de transición de la democracia a la vioencia armada y de Estado, a través de una de las revistas de humor político más significativas de nuestra historia: Satiricón. La revista de Cascioli, Blotta y Ferrantelli es analizada desde su aparición en 1972 hasta su clausura en 1976, sin olvidar el cierre circunstancial en 1974 por el Poder Ejecutivo, calificándola de inmoral, en momentos en que sus editores redujeron el espacio dedicado al humor y la sátira política para centrarse en un costumbrismo que jugaba con lo escatológico y en los límites de lo moralmente aceptable. Las inolvidables caricaturas de tapa, en su mayoría realizadas por Cascioli, críticas en grado sumo respecto de la coyuntura política y social, permiten reconstruir, por la vía de la imagen, aquellos conflictivos años de la historia del país. (...)

 

El arco temporal que abarca este volumen es amplio, al igual que los escenarios de circulación de las publicaciones analizadas, entre las ciudades argentinas y europeas. Sin embargo, hay una línea de reflexión en común que reúne a estos textos, articulando arte, tecnología y política en relación con los artefactos impresos. Qué lugares ocuparon las imágenes en la vida política a partir de su presencia en publicaciones partidarias tanto como humorísticas o de formato magazine, cómo operaron en las transformaciones sociales, de qué modos las manifestaciones artísticas se vieron transformadas, impulsadas y multiplicadas por las revistas para llegar a un público cada vez más amplio. Esas son, a grandes rasgos, las cuestiones que aborda este libro.

 

* Fragmentos de la introducción del libro Atrapados por la imagen. Arte y política en la cultura impresa argentina, de Marcela Gené y Laura Malosetti Costa –compiladoras– (Edhasa, 360 págs.)